Primero Dirección · 22 y 23 de octubre en Culiacán.
📚 El arte de no leer
Tengo libros en mi buró que no toco.
No los olvido.
No los rechazo.
Tampoco me estorban.
Están ahí, con esa paciencia silenciosa que solo tienen los objetos que uno quiere de verdad.
Los libros que entienden el silencio sin ofenderse.
Simplemente… no los abro.
Y no es por falta de interés.
Es otra cosa. Más honda.
Una fatiga que no se nota desde fuera.
Un agotamiento que no viene del cuerpo, sino de ese rincón del alma donde las cosas dejan de fluir con naturalidad.
Es el cansancio de las exigencias diminutas, casi invisibles.
De ese mandato moderno que nos obliga a hacer que cada cosa rinda.
Que cada gesto tenga propósito.
Que incluso el descanso tenga utilidad.
Como si ya no pudiéramos simplemente leer.
Sino que hay que aprovechar el libro, crecer con él, sacarle jugo, avanzar.
Y entonces me descubro triste.
Porque hasta algo tan libre como debería ser un libro,
tiene que justificar su libertad.
Y ahí están.
Mis libros. Esperando.
Y yo también espero, en silencio, sin saber muy bien qué.
A veces, abrir uno se siente como abrir una deuda.
Como si el deseo tuviera que ir con instrucciones.
Como si incluso el gozo debiera ser eficiente.
Y hay días —más de los que admito— en los que uno no quiere aprender.
Ni escapar.
Ni resolver nada.
Solo quiere… estar.
Volver al silencio.
A ese lugar sin palabras donde no hace falta entender, ni analizar, ni demostrar nada.
Donde no hay obligación de transformación.
Solo quietud.
Como un estanque después de la tormenta.
Como un pecho que, por fin, suelta el aire que había olvidado contener.
Quizá lo que necesito no es otro libro.
Es espacio.
Es deseo.
Es una tregua.
Es recordar cómo se sentía leer cuando nadie me pedía nada a cambio ni esperaba gran cosa de mi.
Cuando abrir un libro era asomarse a una ventana sin expectativas y entonces me descubría el amanecer aún leyendo.
Sin presión de crecer, ni de sanar, ni de lograr nada.
Solo abrir y leer.
Y dejar que el mundo me mire.
Tal vez ese sea el gesto que necesito recuperar:
abrir un libro solo porque sí.
Como quien enciende una vela sin motivo.
Como quien se sienta en el porche a ver pasar las nubes.
Como quien deja que la belleza vuelva a entrar sin pedirle que trabaje para nosotros.
Porque también eso es leer.
Y también eso es vivir.
Con Dios y contigo:
Gnozin
Psicólogo de Empresas | Autoestima Empresarial
Publicado originalmente en Facebook el 29 de septiembre de 2025. Ver la publicación original (ID de Facebook: 10162979140308257).
Sigue leyendo
Doce años en una camioneta: soltar con gratitud
18 de mayo de 2026
Objetivamente es un vehículo, pero en nuestra historia ha sido mucho más. Vio crecer a nuestros tres hijos. Hay una melancolía inevitable en soltar, y también se puede dejar ir con gratitud.
Un paseo por Culiacán para los que están lejos
14 de diciembre de 2025
Vista desde el techo del Jeep, con música ochentera de fondo. Para quienes están lejos de Culiacán, este paseo es para ustedes.
Mazatlán: aprender que la pausa no es un premio
31 de enero de 2026
Me di cuenta de que aprendí a sentirme valioso cuando funciono. No cuando descanso, no cuando respiro: cuando produzco. No quiero esperar a fundirme para descansar.