¿Sabes cuál es la historia de tu nombre?
18 de agosto de 2026
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Acostumbro a iniciar mis cursos más o menos de la misma manera, con una actividad sencilla. Me presento y doy mis datos generales, al tiempo que le pido a los participantes que hagan lo mismo respondiendo a las siguientes dos preguntas:
La primera: ¿cuál es la historia de tu nombre?, es decir, ¿cómo fue que te pusieron el nombre que te pusieron? Esta pregunta incluye: ¿quién decidió nombrarte de esa manera, o quiénes?; ¿por qué razón?; ¿con qué intención te nombraron de esa manera?; ¿por qué este nombre y no otro?
Y la otra pregunta es: ¿cómo te has vivido con este nombre con el que has venido “cargando”?, en un intento por abarcar datos como: ¿te gusta tu nombre?; ¿cómo te gusta que te “digan”?; ¿alguna vez deseaste cambiarte de nombre?; en caso de no estar o no haber estado conforme con el propio nombre, ¿cómo te hubiera gustado llamarte?; ¿crees que el nombre hace a la persona o que la persona hace el nombre?
Me presento y se presentan contestando dos preguntas… sencillo, ¿no? A simple vista sí lo puede parecer; sin embargo, ¡me ha tocado escuchar cada peculiaridad!
Con la historia del nombre se revela algo más que la historia del nombre. Muchas veces se comparten datos y hechos que bajo otras circunstancias no se habrían planteado. Las personas suelen decir su fecha de nacimiento, los nombres de sus progenitores, abuelos, hermanos y muchos otros parientes. Si son primogénitos, los últimos o de plano los típicos “sándwich”, como es mi caso. Algunos expresan las creencias religiosas de su familia, sobre todo si las condiciones del embarazo o del parto fueron de alto riesgo y alguno de los padres hizo alguna ofrenda al “santo de su devoción”… bueno, me ha tocado escuchar de todo. He sabido hasta de divorcios a causa de no ponerse de acuerdo con un nombre. Hay personas que vienen cargando con el nombre de algún pariente muerto.
Este es un tema de reflexión porque cada quien tiene una experiencia que reportar desde su propia vivencia con el nombre que porta. Existe mucha gente que declara haber pasado parte de su vida inconforme con su nombre. Algunos aún viven incómodos, y a otros nos tomó tiempo hacer las paces con la manera en que fuimos bautizados. Por supuesto que también existen quienes toda su vida han disfrutado de su nombre y lo han portado con honor y orgullo. La invitación que aquí te expongo es precisamente que logres indagar y profundizar en la intención por la cual fuiste nombrado precisamente así, como tú te llamas. Creo que la intencionalidad con la que fuiste nombrado hace resonancia en tu ser y en el sentido de tu vida cada vez que tu nombre es mencionado. Ya sea que te hayan puesto el nombre de algún ancestro perpetuado, o el de algún santo al que a través de tu nombre hayan sobornado, esa intencionalidad es recordada y honrada cada vez que tu nombre es pronunciado.
Ahora sí: ¿sabes cuál es la historia de tu nombre?
Con Dios y contigo: Gnozin