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La soledad de tener a todos y no ser escuchado por ninguno

30 de mayo de 2026

Escuchar es tan raro que hay gente a la que le pagamos para que lo haga.

Piénsalo un momento. No para que nos cure. No para que nos dé un diagnóstico. Para que nada más nos escuche.

Eso habla muy poco de la psicología. Y habla muy mal de cómo nos tratamos entre nosotros. Porque lo que hacemos casi siempre cuando alguien habla no es escuchar. Es esperar. Esperar el momento de corregir, de moralizar, de dar el consejo que nadie pidió, de juzgar con cara de preocupación, de seguir el rollo para no incomodar. Todo eso se siente como compañía. No lo es. Es pantomima con buenas intenciones.

Y el otro lo sabe. Lo siente en el cuerpo. Sabe cuándo está siendo escuchado y cuándo está siendo procesado.

Por eso llega a consulta. No porque esté emocionalmente roto, torcido o maltrecho. Sino porque afuera no encontró un solo lugar donde decir lo que tiene sin que alguien lo ordenara, lo dirigiera, lo persuadiera o lo juzgara.

Eso es la desolación humana en su versión más cotidiana y más invisible: no la soledad de no tener a nadie. La soledad de tener a todos y no ser escuchado por ninguno.

Si lo que acabas de leer te suena familiar, ya sabes por qué existe este trabajo.

Con Dios y contigo:
Gnozin
Psicólogo de Empresas

Publicado originalmente en Facebook el 30 de mayo de 2026. Ver la publicación original (ID de Facebook: 10164049356308257).