El recorte de periódico que escribió mi epitafio
20 de mayo de 2026
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20 de mayo de 2026
Esta mañana, ordenando un cajón, apareció el recorte.
Un cuadradito de periódico amarilleado, doblado por la mitad, con esa marca que deja el tiempo en las cosas que uno guarda sin saber por qué.
La foto es de hace media vida.
Dos jóvenes mirando a la cámara con esa solemnidad torpe de quien no sabe que está siendo retratado para siempre. Yo, con corbata de rombos. Nora, de hombros descubiertos.
Y debajo, el pie de foto:
“Gnozin Navarro y Nora Patricia López la pasaron muy bien.”
Me quedé mirándolo un rato.
Qué manera tan modesta de nombrar una vida.
Porque entre ese flash y este martes cabe casi todo: hijos que todavía no existían, pérdidas que no sabíamos que nos tocarían, conversaciones que pudieron torcerlo todo, noches largas, silencios que, de alguna forma extraña, fueron escombros y también cimientos de la casa.
Miro al muchacho de la foto y siento ternura por él.
Qué iba a saber.
Qué iba a saber de los tres nombres que un día llenarían su casa, ni del extraño dolor de amarlos. Qué iba a saber de los aeropuertos, de las salas de espera, de las llamadas a deshora. Qué iba a saber del oficio que aún no tenía, ni de las palabras que le tocaría escribir sobre el alma de otros hombres. Qué iba a saber del padre que iba a perder, ni del padre en el que se iba a convertir.
Qué iba a saber, sobre todo, de ella.
Creía que se casaría con la mujer que tenía al lado.
No era cierto.
Se casó con todas las mujeres que esa muchacha de hombros descubiertos iba a ser, una tras otra, a lo largo de veintiseis años. Algunas le gustaron más que la del recorte. Otras, sospecho, las habría preferido distintas. Y ella, por su parte, terminó haciendo vida con todos los hombres en los que yo me iba a convertir, sin que ninguno de los dos firmáramos ese contrato adicional.
Uno cree que el matrimonio es un acuerdo entre dos personas.
Con los años descubre que también es un pacto con todas las personas que esas dos todavía no son.
Hay gente que cree que amar es un sentimiento.
A los veintitantos yo también lo creía.
Hoy pienso que el amor es algo más silencioso y más terco: seguir sirviendo el té cuando uno no tiene ganas. Elegirse otra vez, incluso en los días en que uno no recuerda exactamente por qué empezó.
Si pudiera asomarme a esa foto y decirle algo al joven que fui, no le diría que tenga valor. Ni que se prepare.
Le diría solamente:
No sueltes.
Porque un día, sin darte cuenta, vas a estar sentado frente a un recorte amarillo entendiendo por qué no lo hiciste.
Y ese día vas a comprender que el cronista de aquella noche, sin saberlo, escribió tu epitafio.
Que no se te ocurra cambiarlo.
Cuando me toque, que en la piedra diga exactamente eso:
Gnozin Navarro y Nora Patricia López la pasaron muy bien.
Guardo la foto en el primer cajón.
No vaya a ser que vuelva a perderse otros veintiseis años.
Gnozin
Publicado originalmente en Facebook el 20 de mayo de 2026. Ver la publicación original (ID de Facebook: 10164003297563257).