El globo

“Todo esta mal porque no todo esta bien”

- Juan Carlos Ordóñez Zamudio -

(amigo mío)

Sin atinar mejor respuesta y casi por reflejo, solté la carcajada a todo volumen y mandíbula batiente cuando Juan Carlos me dijo entre afirmando y preguntando: -“Quiere decir que todo esta mal porque no todo esta bien” y al no recibir eco ni festejo de mi estruendosa, escandalosa y sonora risotada supe que lo decía en serio e inmediatamente me puse solemne. - “Yo supongo que a todos nos pasa lo mismo de vez en cuando Juan Carlos; a ti, a mi, a ella, ¡a todos.” Esta como los que dicen: -”Nnnnaaahhhggg, ya se me hizo tarde y de todos modos se va a enojar mi vieja, pues ya de una vez me amanezco”, “Nunca fumo pero cuando tomo si fumo, digo, si ya estoy haciendo el daño, mejor lo hago completo”. En mi caso puedo confesarte que si empiezo una dieta en lunes y para el martes al medio día la rompo, tiendo a decirme: -“¡Qué mas da!, ya rompí la dieta, ahora la inicio hasta el otro lunes”.

¿Qué lógica es esa?. Digo, yo estoy de acuerdo que existan algunas cosas en la vida sin márgenes ni tolerancia de variación. Un piloto de avión no puede ¨jugar¨ mucho con sus grados de inclinación durante el aterrizaje. Un anestesiólogo no puede darse el lujo de variar su dosis a niveles infinitesimales porque puede ser la diferencia entre la vida y la muerte o entre despertar antes de que la cirugía concluya o perecer de sobredosis. Un cabello en la sopa puede ser suficiente para dejar de apetecerla. En el béisbol el bateador solo cuenta con milímetros cuadrados de área para golpear la pelota cuya forma es esférica en tanto el bate es cilíndrico y etcétera de ejemplos.

Lo cierto es que no todo esta mal cuando algo no esta bien. Si del universo de eventos y hechos, alguno no se encuentra en el lugar, posición o circunstancia que nuestras apetencias dictan, ni siquiera significa que esta mal, simplemente significa que eso no esta como nosotros queremos que esté. Las cosas se desordenan bajo nuestro lente ordenador, mas no bajo el orden implicado en una existencia mayor a nuestra insignificante consciencia. Las cosas no pueden acomodarse al son de mis caprichos, y visto así, me resulta evidente notar que muchas veces no son tormentas lo que en realidad percibo; es mi carácter atormentado que se ahoga en un vaso de agua, y todo por la demanda y exigencia de que estén bien las cosas, es decir, que estén como yo quiero que estén.

Hay circo en la ciudad y tienes que hacer todo un circo para llevar a los niños. Ese día trabajas corrido para salir temprano y dispones de un dinero que quizás no estaba programado para eso. Compras los mejores boletos que puedes y durante la función te sometes a gastos inmerecidos: el monito que gira sobre un palo, la foto con el elefante, las tiras fluorescentes que son agitadas durante el oscuro intermedio y un mundo de golosinas, palomitas y apetencias. Todo habría estado perfecto hasta que le negaste el último globo al niño a la hora de la salida. Sobreviene entonces el berrinche en el que se te dice que eres el peor de los progenitores del universo, y ahora todo esta mal porque no todo estuvo bien, y si la escena te parece fatalista, dramático y extremista, esa es la medida de nuestro reflejo.

Yo también soy así en algunos asuntos pudiendo ser más amable y gentil conmigo y con mis circunstancias. Yo también tengo mis días en los que sólo me concentro en lo negativo pudiendo orientar mi atención hacia lo bonito, lo positivo, lo agradable, lo constructivo, lo gratificante.

Cuando me concentro en cómo las cosas no se ajustan al esquema mental que previamente me he formado de ellas, tiendo con mayor fuerza hacia la frustración. Esta bien que no todo esté bien. Es en los recovecos de las contingencias donde se encuentran sepultadas inmensas bendiciones. ¿Acaso nunca te ha pasado que en medio de un retraso conoces a una persona que le haya dado una nueva dirección a algún aspecto de tu vida?, sin embargo si te concentras en la indignación y el enfado porque el avión o el camión no salió a tiempo, o porque el tráfico bloqueo el ritmo que llevabas, no estarás en condiciones de apreciar la bendiciones que ese momento encierra para ti, así puedes escoger entre concentrarte en lo positivo de las cosas o gritar que te ahogas en sangre al mínimo rasguño.


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