Domingo 7

“Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”. Génesis 2,3

Ella debe de andar ahorita alrededor de los 57 años. Le decían Capote y no le pudieron hacer su fiesta de quince años porque a los catorce ya había salido con su “domingo siete”. Yo andaba alrededor de los seis y junto con mis hermanas, me tocó escuchar durante nuestras infancias el repetido e incansable dictamen que ellas recibían de “no vayan a salir con su domingo siete”.

En cierto sentido, la púber Capote fue algo más que vecina, representó la advertencia de todo aquello que era reprobable, inadmisible, lo familiarmente imperdonable, la vía rápida hacia el extravío, la vida mundana y la pérdida total del honor y el prestigio del apellido.

No recuerdo que alguna vez se nos haya dicho todo esto de manera explícita, sin embargo, el mensaje estaba encapsulado en ese domingo siete. Tampoco recuerdo el momento en que lo entendí de esa manera o que alguien se haya tomado la molestia de explicarlo puntualmente. Sencillamente esa era la forma en la que se decían las cosas y –“pobre de ti que andes haciendo preguntas imprudentes”.

¿A qué se deberá que de tantas formas, modos y maneras con las que se le pudo haber denominado a un embarazo de adolescente se le haya quedado el de domingo siete?, ¿Será que Dios estaba descansando durante su santo y séptimo día cuando Eva aprovechó su distracción para sonsacar al inocente de Adán? ¿O será acaso solo otra manera pantalla o evasiva de no llamarle a las cosas por su nombre?.

Pues a mis 49 años y hasta donde me alcanza el entendimiento yo interpreto que no salir con domingo siete significa no salir embarazada. Y listo, ¿En donde esta la complicación?, ¿Para qué andar con rodeos y merodeos?, ¿Qué sentido tiene que a estas alturas de la historia humana, en donde el acceso a todo tipo de información cuesta tanto esfuerzo como aplastar un botón, sigamos presos de tabús tan férreos?

¿Por qué seguir usando expresiones como: se comió la torta antes del recreo, salió con su domingo siete, el muerto y el arrimado al tercer día apestan, al ojo del amo engorda el caballo, no le hagas caso, esa persona esta sietona, le pusieron un cuatro y tantas, tantas expresiones mas que existen y usamos con tal de no hablar abiertamente? ¿No será más conveniente plantear los hechos de la vida tal cual son, para así enfrentarlos tal cual son, en vez de darle vueltas al asunto?.


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