AMATE

“No importa cuántas preguntas te plantees acerca de las cosas y de la VIDA, la última respuesta SIEMPRE es DIOS”

- José Antonio Núñez González -


“¿Y cuánto tiempo va a durar la terapia doctor?, ¿Es cierto que con hipnosis en una o dos sesiones me curo?, A una amiga le dijeron que con una sesión de Constelaciones Familiares se resuelven todas su broncas de pareja y de familia, ¿es cierto doctor?”. “En la empresa que trabaja mi hermano les dieron un curso de Programación Neurolingüística y dice que en un fin de semana les enseñaron a programar su mente para quitarse todos sus temores, miedos, complejos, traumas y lograr todo lo que se proponga en la vida, ¿se puede eso doctor?”. “Hay una vecina que da pláticas para atraer el amor, el dinero y los viajes con sólo acomodar los muebles de la casa de determinada manera; ¿cómo se llama eso doctor?, ¿se pueden arreglar mis problemas de pareja acomodando mis muebles de diferente manera y poniendo cuadros y pinturas alusivas al amor en determinada esquina?”

A todo ese tipo de planteamientos y juegos mentales en psicología se les conoce como pensamiento mágico. Este tipo de pensamiento es normal, normalmente se presenta, manifiesta y expresa en el niño. De hecho, el niño necesita del pensamiento mágico para asimilar por medio de la fantasía todas las reglas que tiene que asumir acerca del funcionamiento de la cosas y de la vida. Desde el nacimiento lo sabemos: para vivir, se necesita luchar, perseverar y salir adelante todos los días. Lo sabemos porque todos tenemos esa referencia biológica a nivel celular. Y cuando digo todos, me refiero a ti adulto que seguramente tienes más de 25 años y no naciste como nacen muchos de los niños de ahora a preferencia, gusto y conveniencia del doctor: programaditos para determinada fecha y hora por medio de cesárea, lo que significa, sin dolor y sin esfuerzo por parte del infante y de la madre.

Nacimientos los de mi madre, los de mis abuelas, los de antes, esos si eran nacimientos, en donde criatura y su creadora se unían en un solo esfuerzo para pasar y brotar a una nueva existencia. Hay dolor, esfuerzo, lucha, lágrimas, miedo, alegría y amor. Se necesita coraje, arrojo y valentía para iniciar una nueva vida sin instructivo y ninguna garantía; al tiempo que se debe de experimentar una profunda y terrible nostalgia del “paraíso” abandonado y del que fuimos de alguna manera expulsados (quizás por ello todas las religiones incluyen una crónica en donde la humanidad fue expulsada del paraíso, resquicios de una etapa “placentera” en donde todo estaba resuelto y flotábamos en la placenta).

Hay frío, desconcierto y tristeza en el bebé. No entiende porqué la nalgada y sin más, en un primer intento de alarido jala su primera bocanada de aire fresco, sus pulmones se ensanchan al tiempo que millones de gélidos alfileres crispan el interior de sus alveolos. Desde ese momento y hasta la muerte, ese ser humano habrá de respirar. Está condenado a seguir haciéndolo si quiere seguir viviendo. De la misma manera también habrá de hacer su mejor esfuerzo y luchar por su vida momento a momento, sin embargo la reciente tarea ha sido tan exhaustiva que sólo restan fuerzas para quedar dormido. Pasamos las siguientes semanas recuperándonos de dicha faena y mientras nos habituamos a esta existencia de separación empezamos a funcionar a intervalos regulares en medio de intercambios y soledades. ¿Cómo no refugiarse en la fantasía y el pensamiento mágico después de dicha travesía?. El problema es que de grandes sigamos alimentando dicha manía y busquemos soluciones instantáneas a problemas que tomaron años o meses en gestarse.

Quien te diga que con pocas sesiones de hipnosis, programación neurolingüistica o constelaciones familiares vas a resolver tus problemas, te esta mintiendo, y si le crees, tú le estas creyendo, deliberadamente. Así de sencillo. No hay curso de fin de semana, taller, seminario o diplomado que en dos días resuelva tu existencia. No hay maestro, escuela, sindicato, religión, partido político o institución que vaya a resolver lo que por derecho de consciencia y responsabilidad personal te corresponde. No hay fórmulas mágicas, pócimas, ritos ni rituales. No hay tal acomodo de muebles, ni repetición de frases a la luz de ningún tipo de velas frente a ningún altar que resuelva lo que a ti te toca.

Están tus manos, tu talento y tus emociones. Esas que todos experimentamos como parte de nuestro legado y herencia evolutiva para facilitar nuestra sobrevivencia: Amor, Miedo, Alegría, Tristeza y Enojo (A.M.A.T.E.). Daniel Goleman; autor del famosísimo y best seller internacional “Inteligencia emocional” las menciona como Amor, Alegría, Angustia, Ira y Melancolía.

Creo que técnicamente es más fácil de recordarlas como A.M.A.T.E. y en la medida que tengamos presente esta información es más fácil también su identificación. Personalmente me he dado cuenta que para mejorar cualquier aspecto de mi existencia primero necesito poner atención y desarrollar mi consciencia en ello. Mis emociones son para mí dos cosas: Son indicadores de mi estado y al mismo tiempo son energía en movimiento que me impulsan hacia un tipo de acción particular. El tablero de mi coche cuenta con una luminaria y etiquetas que me indican las condiciones del mismo en diferentes aspectos: temperatura, llenado del tanque de la gasolina, aceite, etc. Y con esta información a la mano puedo tomar mejores decisiones y asegurarme un mejor trayecto. De la misma manera, creo que funcionan mis emociones, como indicadores y como energía; después de todo, E-MOTION (en inglés) significa E=Energia, MOTION= Movimiento. Identificarlas, conocerlas y canalizarlas es tarea de cada quien para poder llevar una vida más ecológica y efectiva.

Identificarlas en mí mismo para comprenderme mejor en vez de juzgarme, y poder tomar mejores decisiones a partir de esa auto comprensión. Identificarlas en los otros para entenderlos mejor y desde esa comprensión estar en disposición de entablar una mejor comunicación; y canalizarlas a una acción alineada a mis deseos, metas y expectativas. Esa es la cuestión aunque Shakespeare diga otra cosa.

Quedo con Dios y contigo:

yosoy@gnozin.com


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